La Incubadora Indígena Regional para la Amazonía es una iniciativa que fortalece emprendimientos sostenibles con impacto en el bienestar social y en la conservación del territorio amazónico, y lo hace mediante un modelo innovador de gobernanza e incubación liderado por organizaciones indígenas.
La Amazonía es uno de los pilares de la vida en el planeta. Con 6,7 millones de kilómetros cuadrados, constituye el bioma tropical continuo más extenso del mundo y la región con mayor biodiversidad conocida. Su papel regulador del clima es decisivo: el bosque amazónico actúa como un gran sumidero de carbono, absorbiendo alrededor del 10 % del CO₂ del planeta y liberando cerca del 20 % del oxígeno que se produce en la Tierra. Además, esta gran cuenca almacena y distribuye entre el 17 % y el 20 % del agua dulce del mundo, alimentando un sistema hidrológico que conecta ocho países y sostiene actividades productivas muy diversas. Es también el hogar de más de 44 millones de personas, entre ellas 420 pueblos originarios que hablan al menos 86 idiomas y unos 650 dialectos. Es una región con una riqueza cultural como pocas en el mundo.
Este maravilloso territorio enfrenta hoy una profunda crisis. Cada año se pierden miles de hectáreas de bosque por la deforestación, impulsada por la expansión de la ganadería y de la frontera agrícola, así como por la tala y la minería ilegal. A ello se suman diversas actividades extractivas que contaminan y degradan los ecosistemas, los incendios forestales recurrentes y el cambio climático, que altera el equilibrio del bosque y los ciclos del agua, poniendo al territorio cerca de un “punto de no retorno”, a partir del cual grandes áreas de selva tropical podrían transformarse en paisajes más secos y empobrecidos, con efectos irreversibles sobre el clima regional y global.
Pero la crisis no es solo ambiental. En gran parte del territorio, las comunidades viven en condiciones de pobreza y aislamiento, con escaso acceso a servicios básicos o a mercados donde puedan colocar sus productos. Sin oportunidades muchas familias se ven forzadas a depender de actividades que dañan el bosque. Esta situación se agrava por la expansión de economías ilegales que, más allá de su efecto nocivo sobre los ecosistemas, generan escenarios de violencia que ponen en riesgo la vida de líderes indígenas, defensores ambientales y de las personas más vulnerables.
“Muchos jóvenes de la Amazonía migran a ciudades grandes por falta de empleo. A veces se van a otros países. Eso no queremos nosotros. Más bien, queremos que haya empleo en nuestro propio territorio, en nuestra propia comunidad.”
Fotos: Sacha Waysa
Frente a este panorama, es necesario impulsar iniciativas que apuesten por un enfoque innovador: uno que concilie la búsqueda de crecimiento económico con las necesidades de conservación, inclusión y desarrollo sostenible, y que también considere a los pueblos indígenas amazónicos, pues son ellos quienes poseen el mayor conocimiento sobre cómo vivir en equilibrio con el bosque y mantener sus medios de vida así como de las dinámicas políticas y sociales de la región; y llevan siglos demostrando como conservar sus territorios y su biodiversidad. A partir de sus saberes ancestrales han desarrollado sistemas productivos que conviven con la naturaleza y generan oportunidades económicas para sus familias y comunidades.
Semillas de esperanza: los emprendimientos indígenas amazónicos
Son emprendimientos comunitarios con modelos productivos que aprovechan de manera sostenible la biodiversidad y lo que ofrece el bosque —frutos, fibras, aceites, plantas, tubérculos, entre otros — para generar ingresos para familias sin degradar el ecosistema. En el escenario actual, se han convertido en una de las rutas más prometedoras para cambiar el patrón de desarrollo en la región, al reducir la dependencia de actividades extractivas y ofrecer condiciones que pueden contrarrestar el avance de las economías ilegales. Experiencias en cadenas como la castaña, el cacao, el ecoturismo o los sistemas agroforestales han demostrado que es posible generar empleo digno y diversificar la economía local sin abrir nuevos frentes de deforestación. Cuando se articulan a mercados responsables y cuentan con apoyo técnico y financiero adecuado, estos negocios contribuyen a conservar grandes extensiones de bosque y generan un impacto social positivo. Por ello, en el contexto de crisis antes descrito, emergen como una esperanza para hacer que la selva siga generando riqueza sin que esto implique su destrucción.
“Mi sueño es que el día de mañana la Amazonía diga: la bioeconomía realmente es viable y la gente vive de eso, y estamos conservando tantas hectáreas, o tanto bosque está en pie, y no que el día de mañana digamos que ya no tenemos nada de bosque.”
Fotos: Bioingredientes Amazónicos, ©Manglar TV/ WWF Colombia
Sembrando desarrollo y autonomía
Como parte de este movimiento hacia la promoción de los bioemprendimientos hemos impulsado la Incubadora Indígena Regional para la Amazonía, una iniciativa conjunta de NESsT y la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), que cuenta con el respaldo de BID Lab y ha logrado sumar el compromiso de tres organizaciones nacionales: OPIAC de Colombia, CONFENIAE de Ecuador y AIDESEP de Perú.
Este programa, ejecutado desde 2023, constituye un esfuerzo concreto para financiar emprendimientos amazónicos. Pero no solo eso. Más allá de la movilización de fondos, ha sumado un factor clave a su estrategia: la construcción de modelos y procesos de incubación participativos, en los que los pueblos indígenas han dejado de ser solo “receptores” para convertirse en creadores y agentes activos en esos procesos para contar con procedimientos claros e instancias definidas para la toma de decisiones en inversiones y acompañamiento técnico. Así, estamos dejando capacidades instaladas y estructuras institucionales propias que favorecen el desarrollo autónomo de las organizaciones y los emprendimientos.
En cuanto al financiamiento, en el programa se consideró un modelo híbrido que contempla fondos no reembolsables con fondos reembolsables sin intereses. Esta combinación ha permitido apoyar la operación de los emprendimientos sin generar presiones excesivas sobre ellos y, a la vez, brindarles un “entrenamiento financiero” que fortalece su gestión económica y facilita una transición gradual hacia modelos empresariales más exigentes.
“Ese apoyo de NESsT fue fundamental para nosotros porque veníamos de una caída que fue la del COVID. Perdimos muchos clientes y también bajamos nuestra producción en planta.”
Fotos: Kemito Ene
Con este piloto regional hemos acompañado y acelerado a 13 emprendimientos indígenas de Colombia, Ecuador y Perú, beneficiando directamente a 1,749 familias, movilizando USD 738,000 y logrando impactar en 84,200 hectáreas con manejo mejorado, prácticas de conservación y restauración.
Más allá de las cifras, hemos logrado cambios positivos concretos: economías familiares fortalecidas, disposición para la innovación, mayor estabilidad de ingresos, nuevos liderazgos comunitarios y más participación de mujeres y jóvenes en la conducción de las asociaciones, entre otros. En muchos casos, además, se evidencia una reducción de la deforestación e incluso procesos de restauración vinculados a las iniciativas empresariales. Asimismo, de la mano de nuestros socios, hemos desplegado acciones efectivas de comunicación para generar visibilidad, mejorar el posicionamiento de los emprendimientos y fortalecer la presencia y la voz de líderes indígenas amazónicos en los espacios de decisión, intercambio y aprendizaje, tanto a nivel nacional como internacional.
“Quiero que las mujeres se mentalicen, las mujeres indígenas, jóvenes, niñas; que la vida obviamente no es fácil, pero no es imposible para nosotras emprender y salir adelante.”
Fotos: AMITLI
Es claro que la crisis amazónica es muy compleja y no se revertirá fácilmente, pero programas como la Incubadora Indígena Regional para la Amazonía demuestran que el fortalecimiento del ecosistema de bioemprendimientos puede convertirse en una pieza clave para el desarrollo de una economía amazónica resiliente y comprometida con la conservación.
“Hoy agradecemos que se haya puesto atención a la realidad en la que trabajamos, desde el turismo indígena y comunitario impulsado por nuestros pueblos. Mostramos con orgullo los resultados y la infraestructura que estaremos inaugurando pronto.”
Para conocer más sobre la Incubadora Regional para la Amazonía, viste el enlace abajo:
Fuentes:
Panel Científico por la Amazonía. (2021). Informe de evaluación de Amazonía 2021.
RAISG. (2020). Amazonía bajo presión 2020.
Vergara, A., et al. (2022). Informe Amazonía Viva 2022. WWF.

